En el mundo hay personas que tienen ojos; y ellos
miran, pero no ven.
También en el mundo hay otras personas que tienen
oídos; y ellos oyen pero no escuchan.
Además, en el mundo hay personas que tienen
cerebro; y ellos oyen y escuchan, pero no entienden.
Por eso hay personas que
por más que oigan, no comprenderán, y, por más que vean, no conocerán. Porque
es necesario tener la disposición y el interés de conocer y de comprender.
A la par hay personas que tienen la capacidad de analizar,
sintetizar, deducir e inducir; y no lo hacen, porque no quieren. Cuando no se
desarrollan esas capacidades, estas se atrofian y se pierden; por eso Jesús
dijo: “al que no tiene, se le quitará
aun lo que tiene”; de esa manera, el que no tiene la voluntad de
desarrollar estas capacidades, por sí sola se pierde, por sí sola se atrofian,
por sí sola desaparecen. Pero también Jesús dijo: “quien tiene, se le dará más todavía, y, tendrá en abundancia”; por
eso, quien tenga la voluntad de desarrollar estas capacidades, desarrollará esas
y otras habilidades aún mejores, y, progresará muchísimo y “tendrá en abundancia”.
Igualmente, las personas tienen la facultad de sentir
el dolor propio y el de los demás, pero se vuelven insensibles frente al dolor
de los demás. Debido a ello, no se desarrolla el altruismo y la solidaridad. Es
necesario aprender a compartir.
Así mismo, las personas tienen la capacidad de proponer
y de resolver problemas, pero muchas de ellas no las desarrollan. Por eso, muchas
personas se ahogan en un vaso de agua, ya que no aprenden a resolver problemas.
A ustedes se les ha concedido la oportunidad de conocer,
aprender y comprender muchos misterios, de conquistar el mundo, pero, si no
desarrollan todas estas capacidades, no podrán siquiera dominar su propia sombra.